Como sucede todos los años, el Foro Económico Mundial de Davos concentra la máxima atención de los distintos sectores económicos, políticos y sociales a nivel internacional en virtud de la agenda y de la categoría de las personalidades que asisten a este espacio de disertación y debate de ideas. De esta manera, la ciudad suiza de Davos se convirtió del 24 al 28 de enero en el máximo espacio de expresión y reflexión de los personajes que marcan la pauta en el desarrollo de las tecnologías, en el futuro del medio ambiente, en la capacidad de generar y distribuir la riqueza y, por si fuera poco, en la autoridad geopolítica de mantener la paz mundial.
En el Foro de Davos, el debate plural de las ideas no conoce fronteras y las personalidades que acuden constituyen un calidoscopio multicultural e intelectual. A Davos asisten presidentes y primeros ministros, empresarios, intelectuales, ministros de la mayoría de los cultos religiosos, artistas y periodistas, conformando un amalgama de líderes de opinión. Sin estridencias, Davos representa el espacio de expresión al que acceden los distintos liderazgos mundiales para analizar y proponer el curso actual y futuro de la humanidad.
El tema principal del Foro para este año fue denominado Los cambios en el equilibrio del poder, cuya agenda invita a reflexionar sobre los rápidos cambios en los equilibrios del poder geopolítico, en la crisis de Medio Oriente, en el crecimiento de las economías emergentes, en los problemas que plantea la degradación ambiental y las implicaciones en la seguridad que para los países representa el cambio climático. El acento en la agenda lo tiene el concepto de la rapidez de los cambios, ya sean geopolíticos, empresariales o hasta tecnológicos.
Por consiguiente resulta alentador que en su primer viaje internacional a Europa, el presidente Felipe Calderón haya asistido al Foro Económico Mundial de Davos, sobre todo porque América Latina volverá a ocupar un lugar central en los debates del foro. En particular, México y Brasil expusieron la situación de sus respectivos países después de los procesos electorales vividos el año pasado, así como de los retos que tiene ante sí la región en una mesa especial sobre América Latina.
Al respecto, la Secretaría de Relaciones Exteriores, previo al inicio del evento, adelantó que el presidente Calderón reiteraría la prioridad que tiene para su gobierno la relación con América Latina e informó que también sostendría una serie de encuentros con mandatarios de otros países y funcionarios de organismos internacionales, entre los que destacan el presidente de Brasil y el director general de la Organización Mundial de Comercio.
Sin duda, el valor agregado de la participación del presidente de México en Davos fue presentar al país como un destino seguro y atractivo para la inversión extranjera, más aún cuando prevalece un entorno de inestabilidad en algunas economías emergentes, algunas de ellas en la región latinoamericana.
Un dato a resaltar es que en el año 1988 Felipe Calderón fue designado por el propio Foro Económico Mundial como uno de los líderes globales jóvenes; diecinueve años después se presenta en Davos como Presidente de México a exponer su visión de política exterior y a ratificar la prospectiva que sobre su persona y liderazgo se formularon en aquel entonces.
En 1988, Felipe Calderón fue designado por el Foro Económico Mundial como uno de los líderes globales jóvenes.