Durante la Revolución Cristera, el bandolero Inés Chávez y sus huestes incendiaron el templo con todo y sus imágenes. Vieron cómo el fuego consumía la imagen del niño que la Virgen tenía en brazos.
Pero tiempo después la imagen apareció en la estación del ferrocarril, en Paranguitiro. La traía un matrimonio formado por José Ma. Piñón y Epigmenia Piñón que luego la expusieron a la veneración.
Por diversas razones la familia tenía que cambiar de un pueblo a otro pero notaban que el Santo Niño no estaba a gusto en ninguna de esas comunidades hasta que se estableció en San Angel Zurumucapio.
También, según la tradición, se le llama el Niño
Perdido porque notaban que la imagen salía de su nicho y desaparecía con frecuencia. Cuando regresaba notaban quienes tenían la imagen que traía pegadas en su vestido residuos de una planta conocida como pegajosilla.
La tradición popular mantiene la idea de que la razón por la que desaparecía el Santo Niño es porque salía de su nicho a atender las necesidades y las enfermedades de sus devotos. |
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