Les están entregando a nueve expertos latinoamericanos un resumen de los problemas que aquejan a la iglesia latinoamericana. Este resumen es el resultado de una consulta amplia a los obispados latinoamericanos sobre los problemas y realidades de la iglesia. El resumen consta de 2500 páginas. Este resumen será estudiado por los nueve expertos, quienes redactarán un documento que servirá de base de discusión en la quinta asamblea del episcopado latinoamericano (CELAM), que se llevará a cabo en “Aparecida”, Brasil.
El responsable de la información de esta quinta conferencia latinoamericana, es un venezolano, el padre David Gutiérrez. Ha hablado este padre en la sala de prensa del Vaticano, sobre algunos puntos de la próxima conferencia. El tema de fondo es el discipulado de los cristianos latinoamericanos. Este tema es el punto nodal, dentro de toda la problemática latinoamericana. Ha insistido en el hecho de que muchos cristianos en esta parte de América dejan el catolicismo, impulsados por la fuerte propaganda de las sectas religiosas. “El problema --ha precisado-- para nosotros tiene que ver con la debilidad de la fe que manifiestan los creyentes si dejan la iglesia siguiendo otras propuestas”.
A esta quinta conferencia en “Aparecida”, santuario mariano que puede albergar unos 35000 individuos, participarán 270 personas entre cardenales, obispos, religiosos, diáconos y laicos en representación de las conferencias episcopales del continente latinoamericano. Estarán presentes, por vez primera, con derecho a voto, obispos representantes de estados Unidos y de Canadá.
Aparte del problema gravísimo de las sectas religiosas, está el problema de la exclusión social, el alejamiento cada vez mayor entre los ricos, una minoría, y los pobres, una enorme mayoría. Si a esto se le añade la globalización económica que está haciendo estragos y el narcotráfico, se puede ver la importancia que tiene para toda la iglesia llegar a resultados y decisiones concretas y atinadas.
Ojalá por esta vez se llegue a una o dos resoluciones, claras y operativas. Sobre todo, uno desearía que los resultados no consistieran en largos y aburridos documentos, llenos de citas y palabras técnicas, sino en dos o tres páginas con un lenguaje claro. Es hora de que nuestras autoridades eclesiásticas entren de lleno al mundo actual de la comunicación, ya que se trata en gran parte de comunicar el mensaje de Jesús ahora y aquí a este mundo actual, no al que ya dejó de existir.
Es hora de que nuestras autoridades eclesiásticas entren de lleno al mundo actual de la comunicación.