SAN ANTONIO GUARACHA, Mpio. de Villamar.—En
lo que constituye una fecha histórica
y memorable para esta población, el
domingo pasado el Sr. Obispo Dn. Jesús
Sahagún de la Parra, emérito
de Lázaro Cárdenas, consagró
en solemne concelebración la hermosa
nueva iglesia parroquial.
La misa de consagración, en la que
concelebró con el Sr. Obispo una veintena
de sacerdotes, se efectuó al mediodía
y reunió a una gran cantidad de fieles,
entre ellos un numeroso grupo de familias
de este pueblo que residen en diversas entidades
de Estados Unidos y que vinieron para estar
presentes en este acontecimiento.
La primera parte del evento se efectuó
ante la enorme puerta de madera de entrada
a la iglesia. Allí, el Sr. Obispo dio
un breve mensaje. Consideró que ese
día fue especialmente hermoso para
esta comunidad, uno de esos días, dijo,
“que se quedan fijos en el corazón”
y que se seguirá recordando.
Tras considerar importante que la comunidad
cumpla con el gran deseo de ofrecer el templo
al Señor, se refirió a los problemas,
al esfuerzo para reunir dinero y al trabajo
para lograrlo. También pidió
a los fieles que abrieran su corazón
a la alegría.
A petición del propio Sr. Obispo, el
párroco Sr. Cura Jesús Méndez
Soto, se refirió al origen del proyecto.
Recordó que a aproximadamente un mes
de su llegada a esta parroquia viajó
a Chicago para visitar a los migrantes originarios
de esta comunidad. Les comentó que
todos los padres que han estado en esta comunidad
han hecho alguna obra y los consultó
sobre la obra que consideraban debía
realizar.
Les comentó que su primera impresión
fue que el templo era muy pequeño.
Le confirmaron que originalmente el templo
fue granero de la entonces hacienda.
Desde entonces surgió el anhelo de
hacer un templo apropiado para ofrecerlo como
una ofrenda de amor al Señor. A los
paisanos residentes en Chicago les pareció
bien la idea. Viajó a otros lugares
del vecino país donde residen paisanos
de San Antonio Guaracha. Se les planteó
la idea que les pareció muy buena.
La gente de San Antonio, tanto la que se queda
aquí como la que emigra a Estados Unidos,
se entusiasmó con el proyecto y empezó
a colaborar con mucha generosidad para que
el proyecto se hiciera realidad, expresó
el Sr. Cura.
Ahora, a 5 años de iniciados los trabajos,
el Sr. Cura dijo estar con el corazón
lleno de agradecimiento a Dios y recordó
al Sr. Obispo Dn. Carlos Suárez para
quien tuvo expresiones de gratitud y de quien,
dijo, en todo momento tuvo su apoyo y en todo
momento lo acompañó en esta
tarea de realizar la obra.
Dijo sentir admiración por la comunidad
de San Antonio Guaracha que durante casi 5
años perseveró y ahora ve coronado
ese esfuerzo, con la sensación de que
se seguirá trabajando ahora por construir
la iglesia espiritual.
También a petición del Sr. Obispo
Sahagún de la Parra el autor y responsable
de la ejecución del proyecto, Arq.
Arturo Gallegos Ipiens, explicó brevemente
el diseño de este templo estilo moderno
que ya es visto como uno de los más
bonitos de su estilo en la Diócesis.
Señaló que el objetivo especial
y arquitectónico del diseño
fue lograr un espacio interior sin divisiones
con un énfasis especial en la luz natural
y eléctrica.
Se refirió a detalles afortunados como
el estanque que puede verse desde el interior
del templo a través de enormes vidrios.
También se refirió a los vitrales.
Definió al presbiterio como un área
con elementos sencillos y simples.
Después de estos breves mensajes el
Sr. Felipe Canela entregó la llave
de la iglesia al Sr. Obispo quien a su vez
entregó al Sr. Cura J. Jesús
Méndez la que consideró la llave
del tesoro más grande de la comunidad,
“construido con sacrificios de muchos
de aquí pero también de muchos
de quienes radican en el extranjero”.
Al entregar la llave al Sr. Cura le dijo que
es el responsable, a nombre del obispo, de
presidir su comunidad para que ame a Cristo.
Después de recibir la llave el Sr.
Cura Méndez Soto abrió la enorme
puerta de madera del templo para continuar
la procesión de entrada mientras que
un coro mixto dirigido por el Pbro. Luis Javier
Sáez Naranjo, encargado de solemnizar
la ceremonia litúrgica, entonaba el
canto de entrada.
Como un signo de humildad, el Sr. Obispo esperó
al final de la procesión de entrada
para ingresar al mismo tiempo que los fieles
que tuvieron acceso a la ceremonia puesto
que muchos, por falta de espacio, tuvieron
que seguir la ceremonia a través de
una pantalla gigante instalada en el antiguo
templo.
Como un detalle digno de tomarse en cuenta
cabe señalar que los ancianos de la
comunidad tuvieron un trato especial en cuanto
a que pudieron entrar al templo antes que
otros demás fieles y se les asignó
un lugar preferente en el templo.
Después de la procesión de entrada
el Sr. Obispo Sahagún de la Parra procedió
a realizar la primera parte del rito de consagración
consistente en la bendición del agua
y su posterior aspersión entre los
fieles y en los muros de la nueva iglesia
para continuar con el canto del Gloria.
Enseguida se procedió a revestir el
ambón y luego de manera solemne un
diácono introdujo la Biblia. Caminó
con la Biblia en alto desde la puerta del
templo hasta llegar al altar donde desde el
ambón prosiguieron posteriormente las
lecturas y el Evangelio.
LA CASA DE DIOS
Luego de la lectura del Evangelio siguió
la homilía a cargo del Sr. Obispo quien
de entrada consideró que cuando se
consagra un templo es cuando ya se puede decir
que es la casa de Dios; “la casa desde
donde el Señor quiere escucharnos,
bendecirnos, acompañarnos”.
Pero que también es la casa de los
fieles, la casa de todos, “la casa de
esta comunidad de la parroquia”. Es
“la casa de Dios y por consiguiente
es nuestra casa”, expresó.
También se refirió a la alegría,
al entusiasmo y al esfuerzo con que la comunidad
construyó su iglesia parroquial a la
que le pidió acudir a hablarle al Señor,
a comunicarse con El.
Recordó que la oración se puede
hacer en cualquier parte, en la casa, en el
camino, en el coche, al recorrer los campos
pero que el lugar donde nos sentimos más
cercanos al Señor es en el templo,
sitio que además invita a hacer oración
en común, en comunidad. Que es el templo
para hacer oración en común.
Pero también señaló que
el templo es de manera muy especial para participar
en la Eucaristía que es lo más
grande para los católicos.
También pidió a los fieles que
cuando vayan al templo pongan atención
a las Lecturas porque a través de ellas
es el Señor el que nos habla, porque
a través de ellas nos da luz.
Pidió a los fieles que cuando visiten
el templo le platiquen al Señor sus
problemas y sus alegrías; que le platiquen
cómo emplean su dinero y les pidió
que sean sensatos en el uso del dinero y destinen
una parte para que la ofrezcan a quien tiene
menos.
Que le platiquen al Señor cómo
va caminando su hogar; si la familia vive
o no con alegría; si los esposos se
ayudan; si son felices; si saben quererse.
Que le platiquen lo que hacen bien pero también
sus fallas, sus errores.
Pidió porque la obra, la construcción
del nuevo templo, acerque más a la
comunidad a Dios y que bendiga al Sr. Cura
y a los hermanos que viven fuera y a los que
están aquí. Pidió el
Sr. Obispo que en la comunidad parroquial
sepan ayudarse unos a otros. Su intervención
fue rubricada con una prolongada ovación.
Después de la homilía continuó
el rito de la consagración con la oración
de la Letanía de los Santos, después
de la cual se desarrolló el momento
central cuando el Sr. Obispo rezó la
Oración de Consagración.
Tras la Oración de Consagración
el Sr. Obispo procedió a consagrar
el altar con el Santo Crisma. Simultáneamente
varios de los sacerdotes participantes en
la concelebración procedieron a consagrar
simbólicamente todo el templo formando
una cruz con el Santo Crisma en diferentes
puntos de los muros del interior del templo.
Después de lo anterior se procedió
a la inciensación, rito en el que participaron
depositando incienso en el recipiente el Sr.
Obispo, 2 niños, una pareja de jóvenes,
el Sr. Cura y su vicario el Pbro. Antonio
Méndez Soto y 2 parejas de matrimonios.
Enseguida por primera vez en ese templo se
colocó incienso en el inciensario.
Después de la incensación varios
fieles de la comunidad procedieron a revestir
el altar del templo por primera vez.
En la parte final del rito de consagración
se procedió a uno de los momentos más
emotivos cuando se encendió el cirio
pascual del cual se tomó la luz que
12 varones llevaron hasta diferentes puntos
del interior del templo en un momento de especial
simbolismo.
De manera simultánea se encendieron
todas las luces del novedoso sistema de iluminación
del templo y se colocaron arreglos florales
en el altar con lo cual concluyó la
ceremonia de consagración para continuar
enseguida con la Eucaristía.
Al final de la misma se procedió a
la introducción de la imagen de San
Antonio de Padua, patrono de la parroquia,
y después de que la bendijo el Sr.
Obispo fue entronizada. El Sr. Obispo bendijo
también la enorme imagen de Cristo
colocada en lo alto del altar y la imagen
de Nuestra Señora de Guadalupe.
El Sr. Obispo pidió a los fieles que
vean a San Antonio como el hermano mayor.
Una ovación generalizada rubricó
la misa de consagración en la que el
Sr. Obispo pidió a todos los concelebrantes
que junto con él impartieran la bendición.
Después de concluir la misa de consagración,
en uno de los muros del pequeño jardín
del atrio del nuevo templo y a iniciativa
de los fieles, se develó una placa
de reconocimiento al Sr. Cura Jesús
Méndez Soto sin que él estuviera
previamente enterado de la existencia de la
placa.
Allí el joven Víctor Canela
dio un breve discurso a nombre de la comunidad.
Reconoció al Sr. Cura Jesús
Méndez Soto por su legado, por su esfuerzo
y por demostrar que sí se puede trabajar
en unidad. Dijo que el trabajo del Sr. Cura
va a trascender más allá de
esta comunidad.
Por su parte, al agradecer el reconocimiento,
el Sr. Cura Méndez Soto reiteró
que la construcción del templo es resultado
del esfuerzo, del sacrificio y del entusiasmo
de toda la comunidad a la que le agradeció
su constancia, su paciencia y su generosidad.
El texto de la placa dice: “El pueblo
de San Antonio agradece al Pbro. Jesús
Méndez Soto su paciencia e incansable
dedicación para lograr la construcción
del nuevo templo”.
Después de la celebración se
ofreció una comida al Sr. Obispo, a
los sacerdotes concelebrantes así como
a todo el pueblo. En toda la plaza de la comunidad
se colocaron sillas y mesas para esta convivencia.
Cabe señalar que ese día, antes
de la misa de consagración, de las
9 a las 12 horas la banda de música
de La Gran Familia ofreció una audición
en la plaza del lugar donde por la tarde y
noche se ofreció una audición
musical y finalmente se quemó un castillo.
(ASR)